
Hace algunos años que trabajé en el cuerpo de
En mis tiémpos los Policías eran de verdad de vocación, sentías el uniforme, deseabas ayudar al ciudadano, hacer bien tu trabajo, teníamos un dicho muy popular entre los compañeros GUARDIA SOY DONDE ME MANDAN VOY, siempre lo decíamos antes de entrar de servicio. La verdad a veces añoro aquellos tiempos, donde yo era una niña de apenas 19 años inocente, dulce, con ganas de trabajar, y ayudar.
Pero con el tiémpo te das cuenta que eso no es del todo verdad, las envidias entre compañeros, la manipulación de ciertas informaciones, así como el machismo, los favores personales, el peloteo, están a la orden del día. Muchos siguen ahí porque es un trabajo seguro, un sueldo fijo hasta la jubilación.
Actualmente en
Centrémonos en el caso, ¿Qué me hizo dejar el uniforme?...Pues una acción que aún hoy día recuerdo como si fuera ayer. De la cual no me siento nada orgullosa, porque fui una cobarde al no denunciarlo ante mis superiores.
Era una de tantas noches de servicio, con mis dos compañeros asignados de grupo en la furgoneta de atestados, detuvimos a dos magrebíes por robar un vehículo de alta gama, al interrogarlos mis compañeros “de mano floja” se pasaron, pero no obtuvieron
ningún resultado por parte de los individuos detenidos, uno de ellos (muy listo o ya acostumbrado a las detenciones), solicito un “Hábeas corpus” así que me puse con el papeleo de inmediato (presentación inmediata ante el juez , para su interrogación, en menos de 24 h, el cual decidirá sobre su detención), al acabar el papeleo me llamaron mis compañeros para que les acompañase junto con el otro detenido, (¡que extraño, pensé!... ¡ pero que podía hacer yo!...).
Llegamos a un paraje montañoso , paré el vehiculo y me dijeron: quédate aquí, no salgas, por si llama la central por radio, sacaron al detenido y lo llevaron junto a unos árboles , yo le oiga gritar unas palabras en su idioma que no entendía, y decidí ante tanto barullo bajar del vehículo y ver que estaban haciendo.
Uno de ellos le tenía encañonado con su pistola reglamentaria en la sien, mientras el otro le decía gritando : ( Habla o te metemos un tiro y te dejamos aquí, habla perro), (áctualmente esta áccion seria considerada delito ), no me pude aguantar más, me dió tanta rábia esa aptitud, que me fuí hacia ellos y gritándoles les dije que estaban locos que pararan , se había acabado esta aventura, que era hora de regresar a Ejefatura, me empujaron al suelo y siguieron increpándole, así que desenfundé mi arma y les apunté, sudorosa, témblorosa y cagada de miedo, no sabía lo que podía pasar, al verme, sus caras eran todo un poema, no se lo podían creen, la niñata les estaba amenazando, pero me hicieron caso, le volvieron a meter en el vehículo y durante el trayecto me informaron de forma amenazante que si hablaba ellos lo negarían todo, y quedaría como una bocas delante del resto de compañeros, y por supuesto un expediente sancionador por mentir, (no tenía pruebas era sus palabras contra la mía y la de un delincuente).
La verdad es duro pero así es. Decidí callar y no dije nada, pero ya no era lo mismo para mi, todo por lo que yo creía no era real, aquella noche me di cuenta que yo no quería ser así, no quería acabar así, ese mundo no estaba hecho para mi, yo me considero de otra casta, y ese no era mi lugar, un mes después solicité una excedencia de 5 años, que ya he renovado en varias ocasiones, esta ha sido la última renovación, la próxima solicitaré mi baja voluntaria porque sigo sin creer en un estado policial limpio, digno, seguro y trabajando para y por el ciudadano.
Estos dos ex-compañeros míos, áctualmente están en el cuerpo de Mossos d´escuadra donde tienen cargos de responsabilidad, por eso omito nombres y lugares, no es una denuncia tardía, tan solo una critica que espero sea constructiva. Actualmente
En esta sociedad que ya sabemos que ha cambiado, que el delincuente es diferente, es más agresivo y malvado con sus victimas, que el modus operandi utilizado por ellos a cambiado, que los ajustes de cuentas están cada día imponiéndose más , que ya no tienen nada que perder, todo esto ya lo sé.
Lo que yo quiero criticar es la falta de humanidad por parte de un grandísimo sector policial, que se creen que por llevar un arma al cinto y ser funcionarios tienen el mundo a sus pies, no saber diferenciar entre el ciudadano de a pie y el delincuente, tachandonos a todos de igual modo , que no les puedas recriminar ninguna acción ni tan siquiera les puedas discutir una multa, porque a la que te niegas a callar te detienen con la excusa más cutre que un agente policial puede tener ( resistencia a la autoridad), eso para mi es una dictadura policial hacia nosotros.
Pero ellos no tienen la culpa, la culpa la tienen las escuelas policiales donde deben por obligación enseñar como asignatura obligada EL RESPETO A LAS PERSONAS SEAN DE cara de malos malisimos cuando los ves en un control rutinario que hasta los niños les tienen miedo.